jueves, 17 de junio de 2021

Esperé toda la noche a sabiendas de que el viento no podría derribar el viejo muro. Escuché los aullidos en posición fetal, sin miedo, con la melancolía de no poder acudir a la llamada. Al levantarme, sin embargo, el mundo era, por fin, como lo había imaginado.