miércoles, 23 de agosto de 2017

domingo, 20 de agosto de 2017

sábado, 19 de agosto de 2017

viernes, 18 de agosto de 2017

Cuando tomamos decisiones necesarias, aunque el mundo se desmorone a nuestro alrededor, la belleza sobrevive.

martes, 15 de agosto de 2017

Para ser libre, prueba durante un tiempo a vivir solo. Elige después, si llega el caso, compartir la soledad.

domingo, 13 de agosto de 2017

El mundo sufre la contaminación creciente de una turba de predicadores de toda laya, a cada cual más dañino. Se encargan a diario de propagar la ignorancia con una soberbia espiritual que produce escalofríos. Y lo peor es que no parece que haya manera de librarse de semejante plaga.

sábado, 12 de agosto de 2017

Permanece en la conciencia la luz de lo que fuimos como si se esforzara en decirnos lo que ya sabemos.

viernes, 11 de agosto de 2017

jueves, 10 de agosto de 2017

Huye de los elogios antes de que te embriaguen, porque en ese momento estarás a su merced.

miércoles, 9 de agosto de 2017

martes, 8 de agosto de 2017

En la soledad del caminante hay siempre la posibilidad de un encuentro único: el próximo paso.

viernes, 4 de agosto de 2017

Se puede comprender, aunque haga daño, que el dinero separe a las personas. Lo repulsivo es que las junte.

jueves, 3 de agosto de 2017

Hay una forma silenciosa de compartir la vida de los otros. No el bullicio de la multitud, ese río furioso que parece querer arrastrarnos a todos, sino el gesto único de quien va concentrado en sí mismo, atento sólo a lo que le ocurre por dentro aunque camine abstraído o sonría sin darse cuenta o escuche a quien lleva al lado. De tanto en tanto, acarrea uno a casa un fragmento de esas vidas todavía calentito, como si fuera una barra de pan para la cena. No deja de ser, a menudo, para quien está acostumbrado a captar esa fugacidad, un regalo valioso, una forma discreta de la felicidad, una manera también sencilla de estar en el mundo.

miércoles, 2 de agosto de 2017

martes, 1 de agosto de 2017

¿Y si la heroicidad y la cobardía dependieran estrictamente del azar? A todos nos llega el momento de ser héroes o cobardes, siempre durante un corto espacio de tiempo –un día, unas horas, unos minutos– y sin que en la elección de uno u otro camino influya otra cosa que el impulso que en ese momento nos arrebate, que a su vez depende del estado en que se encuentre nuestro ánimo. Así que lo más procedente es no hacer juicios sumarísimos y reflexionar un poco sobre el comportamiento de las personas. Sin excluir el propio, naturalmente. ¿Quién establece la frontera entre la poquedad de ánimo y la prudencia, entre el heroísmo y la estupidez? ¿Se mide con la misma vara en todos los casos, sin considerar las circunstancias, la edad, la fortaleza o el desamparo, la fanfarronería o la delicadeza moral, la desdicha o la felicidad por la que el protagonista pasa en ese preciso momento? Los “valientes” gozan a menudo de una ventaja nada despreciable: van armados o están cerca de alguna forma de poder. Nadie puede ser un héroe a tiempo completo, salvo que fuera un santo o un semidiós; nadie tampoco es cobarde en esencia, en cada pensamiento o acción de su vida, salvo que se trate de un miserable. No es valiente el poderoso porque vaya a caballo, ni cobarde el súbdito porque incline la cabeza al paso de la comitiva. Sólo pretende que no se la rebanen. Para hacer un juicio objetivo habría que ver a esos dos con los papeles cambiados. Aunque sólo fuera un rato.