ESTA noche sólo he tenido que cerrar los ojos para ver, al alcance de la mano, como si pudiere abrazarme a él como cuando era niño, el viejo nogal que no existe ―dicen― hace años.
miércoles, 29 de enero de 2025
martes, 28 de enero de 2025
lunes, 27 de enero de 2025
domingo, 26 de enero de 2025
sábado, 25 de enero de 2025
martes, 21 de enero de 2025
lunes, 20 de enero de 2025
sábado, 18 de enero de 2025
viernes, 17 de enero de 2025
jueves, 16 de enero de 2025
miércoles, 15 de enero de 2025
lunes, 13 de enero de 2025
viernes, 10 de enero de 2025
jueves, 9 de enero de 2025
miércoles, 8 de enero de 2025
martes, 7 de enero de 2025
lunes, 6 de enero de 2025
domingo, 5 de enero de 2025
Los niños juegan sin conciencia clara de lo que hacen. Como sopla el viento, como cantan los ruiseñores. Sólo se detienen cuando se caen del patinete, cuando se les escapa una canica por la alcantarilla, cuando se atasca la cometa entre las ramas de un roble. Se asustan o se enrabietan un momento, y luego siguen a lo suyo sin necesidad de hacer preguntas. Porque los niños no preguntan, miran y absorben lo que miran con sus ojos de agua.
sábado, 4 de enero de 2025
viernes, 3 de enero de 2025
Me imagino el pánico de ese primer momento en que alguien se da cuenta de que ha olvidado ―quiero decir, para siempre― las dos o tres primeras palabras. Es indiferente que nos parezcan triviales. Lo que viene después es una pared sin una sola mancha, un desierto, una oscuridad sin referencias. Todos vamos a subir a ese caballo.