Por Chetiño
SER
Una vida se cumple cuando llega
a saber de sí misma que ya estaba,
completa, sabia, en la tierna mirada
de aquel niño perdido entre las piedras.
No hace falta creer en el misterio.
Va por libre. Sólo estar al acecho,
sólo abrirle las compuertas del alma
y aceptar lo que eres, una gota
de tiempo, una brasa en la hoguera, una luz
diminuta durmiéndose en el bosque,
una rama cualquiera en el centro del mundo.