viernes, 20 de mayo de 2022

 

                                                                                  Por Chetiño

 

SER


Una vida se cumple cuando llega

a saber de sí misma que ya estaba,

completa, sabia, en la tierna mirada

de aquel niño perdido entre las piedras.

No hace falta creer en el misterio.

Va por libre. Sólo estar al acecho,

sólo abrirle las compuertas del alma

y aceptar lo que eres, una gota

de tiempo, una brasa en la hoguera, una luz

diminuta durmiéndose en el bosque,

una rama cualquiera en el centro del mundo.