Cosas que no tienen precio, lista provisional: la bondad en medio del desastre, la primera mirada del día, el silencio compartido, el balcón abierto, la mano en el regazo, la soledad de un niño frente al mar, un gato callejero, aquella bandada de gorriones que picoteaba a tu alrededor mientras tomabas café en una plaza de piedra, la luz de última hora, un sueño que no acaba.