viernes, 17 de septiembre de 2021

Dar por acabado un poema —eso hemos aprendido— es volver al territorio sombrío de la inseguridad. No hay forma de evitarla, por más “experiencia” que hayamos acumulado. Tal vez sea esa la razón de la alegría que sentimos cuando se apunta en el horizonte, temblorosa, dubitativa, una luz que parece nueva.