viernes, 2 de julio de 2021

En el pasado, desde la misma infancia, se hunden las raíces de lo que ahora nos ocurre. Si no las atendemos, el árbol se malogra. Olvidar es huir de lo que fuimos, aunque a veces haya que hacerlo precisamente para no perder el rumbo. Por eso es bueno andar ligero, no acumular demasiados bienes materiales, sino miradas que de tanto en tanto se demoren sobre lo ya vivido.