Todas
las olas mueren en la orilla, pero algunas son inolvidables.
viernes, 31 de mayo de 2019
miércoles, 29 de mayo de 2019
martes, 28 de mayo de 2019
lunes, 27 de mayo de 2019
domingo, 26 de mayo de 2019
miércoles, 22 de mayo de 2019
martes, 21 de mayo de 2019
lunes, 20 de mayo de 2019
sábado, 18 de mayo de 2019
viernes, 17 de mayo de 2019
jueves, 16 de mayo de 2019
martes, 14 de mayo de 2019
lunes, 13 de mayo de 2019
Después
de mucho andar, encuentras entre la gente, como caído del cielo, el
verso que se te resistía en casa. Como suele suceder, es de una
sencillez conmovedora, preciso como una cuchillada. Te lo llevas
apretado debajo de la piel. Aunque lo anotes en el cuaderno, sabes
que le pertenece a quien lo ha dejado caer como si nada al pasar a tu
lado. Tu único mérito es haberlo recogido antes de que se lo
llevara el vendaval.
viernes, 10 de mayo de 2019
Como
los gatos, que no pueden evitar asomarse al abismo (es verdad que con
extremada cautela), podemos sentir una atracción irresistible hacia
algo o alguien que nuestra sensibilidad rechaza sin paliativos. Se
trata de una contradicción que no hay manera de explicar, sólo cabe
constatar la inquietud que nos provoca descubrir que somos también
otro a quien no podemos entender.
miércoles, 8 de mayo de 2019
martes, 7 de mayo de 2019
lunes, 6 de mayo de 2019
domingo, 5 de mayo de 2019
sábado, 4 de mayo de 2019
En
pocas palabras: la tecnología es una bendición. La uso a diario,
como todos, y me saca a menudo de pequeños y peligrosos pozos
negros. Así que bienvenida sea. Pero también es, a poco que nos
descuidamos, un peso, una muralla que nos separa de la vida. Me
pregunto cuánto tiempo (¿unas horas?, ¿día y medio?) podríamos
vivir sin las muletas de tanto juguetito. Y si podríamos hacerlo con
naturalidad. La respuesta me sobrecoge un poco.
viernes, 3 de mayo de 2019
jueves, 2 de mayo de 2019
miércoles, 1 de mayo de 2019
Antes
me preocupaba no recordar lo que había leído unos días atrás.
Como si me pareciera una traición o me acechara una enfermedad.
Luego me daba cuenta de que no era exactamente así, arraigaba lo que
tenía que arraigar, y se desarrollaba a su ritmo. Ahora me parece
bien, porque lo que me importa, sencillamente, es disfrutar
de la lectura. Nada más. Siempre puede uno volver, si lo ha
olvidado, a lo que le hizo feliz. Como pasear de nuevo por las playas
de la niñez.
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