viernes, 16 de febrero de 2018

Esa obsesión (de tinte vagamente autoritario) por los grandes gestos de la que muchos hacen gala, como si fuera posible siempre: ir al grano, poner las cartas sobre la mesa, cortar por lo sano, tomar decisiones irrevocables. A veces no, a veces hay que mirar la vida y esperar. Nada más.