lunes, 8 de enero de 2018

La seguridad sólo es una apariencia. Hasta la luz en la ventana cambia cada día imperceptiblemente. Como el cuerpo cuando duerme. Nunca vemos el mismo mar. Hasta a las piedras, robustas en su asentamiento, las transforma la caricia del sol o la intimidad con que reciben a la lluvia.