Cuadernos de Ulpiano Ros

jueves, 12 de noviembre de 2020

Qué prisa va a tener quien anda siempre solo.

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La lámpara y la mesa

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Un fuego breve

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    O NENO Quen fora o neno que baixa a costa en bicicleta co mundo todo a tremelicar na súa ollada, a gaivota que paira no ar coma nun xogo, a ...
  • (sin título)
    En medio de los escombros, un poema a la intemperie: la mano limpia de una muñeca rota como pidiendo auxilio.
  • (sin título)
    Siempre que miro estás ahí ―casi no estás―, como la estela de un vuelo que el resto de las cosas no ha sabido percibir.
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    Al odio no hace falta sacarle punta.
  • (sin título)
    Qué libres, a veces, las palabras. Cualquier mañana, sin venir a cuento, se echan a volar, se ocultan y bailan en las olas como pañuelos a l...
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    Sabes que alguien huye cuando el miedo le culebrea en la mirada.
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    El poeta también recupera el aliento cuando el poema respira.
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    Cuando alguien se lamenta de que está solo, todavía no sabe de qué está hablando.
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    Puedes equivocarte ―lo harás algunas veces todavía―, pero no te enredes en la culpa.
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    LOS LEONES Y EL NIÑO Los leones, reunidos en un claro del bosque. El niño se acerca con paso tranquilo, como si quisiera fijarlos en sus ojo...
Tema Sencillo. Imágenes del tema: gaffera. Con la tecnología de Blogger.