miércoles, 3 de octubre de 2018

La duda. La sensación rotunda de que alguien pronuncia tu nombre en medio de la noche con urgencia, como si estuviera en peligro. Te echas por encima de los hombros el jersey de lana y sales a recorrer las calles vacías durante horas como un endemoniado. Pierdes el hilo, no eres capaz de localizar la voz. Vuelves a casa derrotado y te la encuentras, si era ella, silenciosa, sonriente, con cara de frío, acurrucada en el portal. “Te esperaba murmura, sentí que me llamabas”.