Sólo
quien se ha perdido tiene la posibilidad de encontrar el camino que
otros no se atrevieron a emprender. Sólo quien ha conocido la pasión
(elíjase a la carta el parentesco que mejor se adapte a cada cual:
la belleza, el vértigo, el asombro, el éxtasis, el riesgo) podrá
reconocerla.