jueves, 27 de diciembre de 2018

Que nunca te abandone el niño que se escondía entre las rocas, aterido de frío en medio de la tormenta, para escuchar lo que tenía que decirle el mar, su bramido feroz, su poema inacabado. Que siga contigo hasta el final en el río silencioso de la vida. Que no deje de enseñarte a mirar como miraba entonces.