sábado, 14 de abril de 2018

En el hospital, después de una serie de pruebas médicas más o menos sofisticadas, me llama la atención la frase del celador, amabilísimo, que acompaña a la paciente a su habitación: que no sea nada. Parece una frase vacía, pero quizá está llena de sentido. Que sea nada. Que no sea.