domingo, 5 de noviembre de 2017

No dejas de pensar con infinita piedad en los millones de personas que quizá llevan en su interior una verdad maravillosa, una palabra, una sensibilidad para la belleza o la justicia que la esclavitud a la que viven sometidos no deja aflorar nunca. Quizá los mendigos, la mayoría de los niños y los locos sean el último símbolo que mantiene en pie, dentro de ti, esa creencia. Pueden sentirse desgraciados, y lo serán tal vez como nosotros a menudo, pero se salen de la vía, felizmente descarriados de ese tren que no se dirige a parte alguna.