martes, 14 de noviembre de 2017

El silencio es un cofre sin fondo donde cabe la inmensidad del mundo. Nunca se colma del todo a pesar de contener el tesoro de un montón de palabras. Conviene abrirlo de vez en cuando para que se echen a volar en libertad en busca de su destino. Las palabras serpentean, avanzan, se dirigen al corazón, respiran. La distancia, que puede parecernos insalvable, sólo es el camino que debemos recorrer si queremos, de verdad, llegar a puerto. No existen murallas que la voluntad no pueda derribar.