domingo, 29 de octubre de 2017

Descubrir en el rostro de quien nos esta mirando, sin margen de error, expresiones que creíamos propias, produce vértigo (¿cómo es posible?) e ilusión (¿o sea, que es posible?). Podría decirse que la conciencia de ese descubrimiento cambia la realidad, establece un vínculo que ya nada podrá deshacer por completo. El mundo, ese pequeño mundo que lo es todo, es también otro a partir de entonces.