viernes, 25 de septiembre de 2026

No parpadees cuando presientas que te mira en exclusiva. Su oficio de buscona la lleva a confundirse. Se aproxima siempre con sigilo, disfrazada de aire o de esperanza, con la intención de aprovechar el resquicio de la más mínima debilidad para colonizar el alma de su víctima. No hagas caso y sigue concentrado en tu tarea. Que te vea, rabiosa, disfrutar de la belleza de las cosas humildes sobre las que no tiene poder. Por eso rabia. Acaba el poema, pon la mesa, déjate ir en la música que escuchas, mira el movimiento de la vida en todo lo que en este momento se estremece a tu alrededor. No le des cancha a la descuartizadora, la que horada el vacío, y sigue a lo que estás. A tus raíces, a tus sueños. Es ella siempre la que tiene prisa.