domingo, 21 de marzo de 2021

Aunque sólo quede ya la hierba que asoma entre los escombros, la casa sigue viva en los olores que de ella me llegan, en la lluvia que vi caer desde la galería, en el sótano que guardaba las patatas. Vive, intacta, en la memoria. En lo más hondo del alma. Donde ya nada puede destruirla.