miércoles, 16 de octubre de 2019

Tampoco el mundo cambiará su deriva irreversible hacia la desigualdad si no somos capaces de cambiar la idea de que el crecimiento sin límite tiene algún sentido. En algún momento habría que decir: detengámonos. Y darle la vuelta, claro, a todas las ideas preconcebidas que nos han traído hasta aquí.