sábado, 31 de agosto de 2019

Murmullos. En todo lo que retumba en el fondo de las almas late muy lentamente el rumor de lo que vive. La primera gota que cae en el jardín sin nadie, una taza de café en la madrugada, los pasos de un anciano en la casa vacía y el roce de sus dedos en los muebles antiguos, un fruto que madura antes de tiempo y se corrompe en la hierba, la mirada de un perro en la puerta del patio, el olor del geranio que inaugura los días, esa ola que llega haciéndose caricia más allá de la niebla, este rayo de sol en el suelo del cuarto, la nata en el alféizar, el dibujo de un niño que nunca se termina, el camino del bosque, el libro que escribimos entre todos meramente viviendo, la mujer compasiva que llora en la cocina mientras el agua hierve y se consume, la pereza del gato que la mira, el silencio que se adueña de las horas, la luz que se mantiene después de la derrota, el sueño leve, la música callada que escuchamos de noche. Esta mano tendida.