Murmullos. En todo lo
que retumba en el fondo de las almas late muy lentamente el rumor de
lo que vive. La primera gota que cae en el jardín sin nadie, una
taza de café en la madrugada, los pasos de un anciano en la casa
vacía y el roce de sus dedos en los muebles antiguos, un fruto que
madura antes de tiempo y se corrompe en la hierba, la mirada de un
perro en la puerta del patio, el olor del geranio que inaugura los
días, esa ola que llega haciéndose caricia más allá de la niebla,
este rayo de sol en el suelo del cuarto, la nata en el alféizar, el
dibujo de un niño que nunca se termina, el camino del bosque, el
libro que escribimos entre todos meramente viviendo, la mujer
compasiva que llora en la cocina mientras el agua hierve y se
consume, la pereza del gato que la mira, el silencio que se adueña
de las horas, la luz que se mantiene después de la derrota, el sueño
leve, la música callada que escuchamos de noche. Esta
mano tendida.