miércoles, 31 de julio de 2019

Esta noche el corazón ha sentido una conformidad inédita al dar por terminado el poema de los últimos días. Las hojas de la acacia, frente a mi balcón, se mecen con suavidad para hacerme llegar, por leve que sea, la caricia del aire. El mundo, por una vez, le cierra el paso a los peligros, oculta las amenazas, es amable. Salgo a su encuentro en paz. Por una vez.