martes, 6 de marzo de 2018

El mismo mar. Quizá te reconoce cuando vuelves como tú lo conservas en el corazón a través de los años. Es su luz la verdad, la música primera y el misterio que nunca se desvela. No hay olvido posible, no hay abismo entre el mar de la infancia y la mirada infinita que lo recrea a su antojo cada vez.