martes, 23 de septiembre de 2025

Pensé intentar un último poema pero no fui capaz de elegir lo imprescindible, lo que debía entrar a cualquier precio: esa música de fondo lejanísima ―quiero decir, interior― que nunca viene mal para encontrar el ritmo, los mejores recuerdos de la infancia, la intimidad de algún dolor, el miedo más antiguo, algún encuentro memorable, algunos nombres a buen resguardo en la conciencia y un amor casi nuevo. Me di cuenta en seguida de que se estaba haciendo tarde y apenas me quedaba tiempo. Y sin tiempo hasta el último poema quedaría cojo.