miércoles, 14 de junio de 2023

He ido a la ciudad. El bullicio era como si brotara agua del suelo o fuera a producirse en cualquier momento un estallido capaz de transformarlo todo. De trastornarlo. Nadie se da cuenta real de lo que pasa a su alrededor porque son multitud de cosas y todo el mundo parece estar sustituyendo a otro. Sin solución de continuidad. A una velocidad de vértigo. Nadie sabe que no sabe a dónde va. Y, sin embargo, parece haber algo como una conciencia colectiva ―¿o se trata solo de rendición, adormecimiento, ruido?― de estar habitando el paraíso.