Los poetas esenciales ―quiero decir, los poetas― recogen las palabras en las cunetas de los caminos, como los vagabundos se apropian de los primeros rayos de sol y los pájaros transportan las semillas de rama en rama para que no deje de florecer la vida. Vuelven a casa, los poetas, sin dejar de acariciar esos guijarros de aspecto humilde que van tintineando su pequeña canción en el bolsillo, como hacían los niños con las canicas.