Cuadernos de Ulpiano Ros
lunes, 2 de septiembre de 2019
Al miedo
hay que tratarlo como a un enfermo imaginario. Escucha con paciencia las razones con las que se empeña en llamar tu atención. Recétale un poco de ejercicio, paseítos por la orilla, unas gotas de optimismo. Y que deje de dar la murga.
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