martes, 30 de abril de 2019

Se puede tardar una eternidad en salir de las trampas que sólo se llegan a ver cuando se cae en ellas.

domingo, 28 de abril de 2019

Nadie ve, cuando se rompe, el hilo invisible. Pero el títere cojea.

sábado, 27 de abril de 2019

No es fácil saber por qué está uno inquieto o equilibrado. Sólo se me ocurre que se trata de una manifestación más de los ciclos de la vida. Que somos, aproximadamente, como el péndulo de aquellos hermosos relojes de pared que nos recordaban, asustándonos un poco, el paso de las horas. Y que un día dejarán de darnos cuerda.

viernes, 26 de abril de 2019

He visto a personas de una fragilidad plausible absorber cada gota de alegría que la vida les ofrece sin desmayo, como si fuera la última.

jueves, 25 de abril de 2019

Se disputan a picotazos los granos de maíz en el corral y cacarean como si el mundo les debiera algo.

miércoles, 24 de abril de 2019

Cuando uno se levanta a las cuatro de la madrugada porque no puede dormir, ¿madruga o es que no puede más?, ¿se está rindiendo o se rebela?

martes, 23 de abril de 2019

La gente sin sentido del humor, mira por dónde, acaba dando risa.

lunes, 22 de abril de 2019

Lo que aflora a la superficie en la corrupción sólo es la punta del iceberg. Cuánta basura se extenderá por debajo. La indignación exasperada de muchos casi es una prueba. Quizá la contaminación general sea incurable, un sello de la especie. Empieza a no ser fácil encontrar un hombre justo. Un hombre desinteresado.

domingo, 21 de abril de 2019

Siempre recuerdo lo que decía: “a partir de los 45 todos somos bombas de relojería”. A ella le estalló a los 61 después de una lucha áspera y larguísima en la que estuve a su lado, tan lúcido como impotente. Todos hemos pasado por algo similar. Me resulta extraño que nunca, nunca, estemos preparados.

sábado, 20 de abril de 2019

El constante elogio del éxito le da a uno ganas de dejarse ir y disfrutar alegremente del fracaso, mucho más natural. No competir es suficiente para vivir en paz.

viernes, 19 de abril de 2019

La gente muy dogmática está convencida de no serlo. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

jueves, 18 de abril de 2019

La búsqueda constante de ruido es una distorsión de la mirada. La aventura se gesta en la contemplación.

miércoles, 17 de abril de 2019

La acacia de la casa de enfrente está cuajada de flores que bailan con suavidad al son que les marca el viento. Este año ya se han acostumbrado a verme sonreír en la ventana. Siempre está ahí cuando me asomo, por necesidad o por descuido, como una de esas compañía fieles que tal vez no agradecemos como debiéramos.

martes, 16 de abril de 2019

lunes, 15 de abril de 2019

A veces, el buen tiempo llega con cara de cansado, como si también a él se le hubiera hecho largo el invierno.

domingo, 14 de abril de 2019

sábado, 13 de abril de 2019

viernes, 12 de abril de 2019

A los caciques se les nota en los andares. A sus delfines, en el servilismo con que los escoltan.

jueves, 11 de abril de 2019

Hacemos demasiadas cosas con la sospecha íntima de que deciden por nosotros. Vivir es cambiar eso.

miércoles, 10 de abril de 2019

Cada uno tiene la llave de su miedo. Mantenerlo a buen recaudo o darle rienda suelta es cosa nuestra.

martes, 9 de abril de 2019

A las recetas sobre la felicidad les acaba faltando algún ingrediente básico.

lunes, 8 de abril de 2019

Ahora ya sabes que no tiene nada de raro: cuando vas solo, en contra de la corriente, el cielo se despeja.

domingo, 7 de abril de 2019

A la forma de no estar de alguna gente le falta la alegría de la libertad.

sábado, 6 de abril de 2019

¿Cómo tendrías que decirlo para que se percibiera la alegría? Adapta tus pasos, tus pensamientos y tus sueños a la lentitud natural que va reclamando tu organismo. Una vez que has llegado hasta aquí, lo que no deja de ser insólito, ¿qué prisa tienes?

viernes, 5 de abril de 2019

Cuando me enredo en un laberinto sin salida, dejo de ser el que se queda fuera. Como si lo traicionara. Para seguir viviendo, para volver a hacerlo, es necesario desandar el camino, tirar del hilo, reencontrarse con él.

jueves, 4 de abril de 2019

Cuando miramos durante mucho rato algo que nos conmueve (el mar, por ejemplo, siempre el mismo y sin embargo inabarcable; un camino del que no presentimos el final; un cuerpo dormido; el crecimiento lentísimo del árbol que plantamos un poco temerosos de que no llegara a arraigar), si soportamos la intensidad y dejamos de pensar en todo lo demás, la transmisión se producirá con naturalidad. Ya no somos dos entes enfrentados, no soy yo absorto en la inmensidad de lo que miro, sino el mar, el camino interminable, el cuerpo, la savia misma del árbol. No los hago míos, me pierdo en ellos. Me encuentro, quiero decir.

miércoles, 3 de abril de 2019

Cada lugar por el que pasamos, aunque lo hagamos por enésima vez, nos está mostrando algo que no habíamos percibido antes. Aunque sólo sea la forma de verlo. Si fuéramos capaces de mantener la atención que de niños le prestábamos a todo, el mundo seguiría ensanchándose, la vida sería el juego que nunca debimos dejar de jugar.

martes, 2 de abril de 2019

Oigo las voces invisibles. Dedico mi silencio a la alegría de reconocerlas. Sin miedo.

lunes, 1 de abril de 2019

Sólo sentimos el viento en la cara cuando nos olvidamos de sujetar la brida.

domingo, 31 de marzo de 2019

Párate a pensar con toda la intensidad de que seas capaz hasta que se borre de tu conciencia la palabra yo.

sábado, 30 de marzo de 2019

El silencio es de cristal. Se hará añicos si lo rompes a destiempo.

viernes, 29 de marzo de 2019

Te salen al paso, en el camino, otros caminos. ¿Cómo saber cuál es el bueno? ¿Cómo elegir, cada vez, el que te lleve a casa?

jueves, 28 de marzo de 2019

Si olvidáramos todo, ¿nos reconoceríamos?, ¿de qué hablaríamos con nosotros mismos?

miércoles, 27 de marzo de 2019

martes, 26 de marzo de 2019

No hay atajos a la hora de tomar decisiones. En realidad se van forjando sin que nos demos mucha cuenta. Por descarte, por fatiga, por urgencia, por miedo o por azar.

lunes, 25 de marzo de 2019

domingo, 24 de marzo de 2019

Camino siempre algo distraído, así que se ha vuelto tan fastidioso como normal que algún conductor –¡hay que ver cómo se irritan!– me toque el claxon. Quiero decir las narices. También, en días de lluvia, algún otro me ha empapado de arriba abajo al meter la rueda en el charco como quien entra a matar al volapié. Debería poner más cuidado, lo sé: no los veo venir. Por precaución, eso sí, he ido adoptado la costumbre de cambiarme de acera de vez en cuando. Por nada en especial, ni me persigue nadie ni protagonizo ninguna de esas aventuras emocionantes que la gente se inventa o dice que le pasan. Tampoco creo que vaya a eludir las embestidas de los automóviles. Sólo se trata, más allá de los peligros reales o fingidos que pueda correr, de verme venir a mí mismo. Qué menos.

viernes, 22 de marzo de 2019

La ansiedad es espesa, roe el alma hasta desfigurarla, como la niebla hace con el paisaje. Cuando la veas venir, ármate de paciencia y espera a que levante. Siempre lo hace.

jueves, 21 de marzo de 2019

La paz, lo sabe hasta Perogrullo, sólo llega cuando abandonas la batalla. Contigo mismo y con los otros.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Con qué tesón se alza cada año en las cunetas la belleza de las amapolas. Cuanta fortaleza en su fragilidad. Bailan, altivas, con el viento. Así también en la vida. Lo que alcanza a conmovernos, por efímero que sea, siempre vuelve, jamás nos abandona.

lunes, 18 de marzo de 2019

Sólo al llegar a viejos estamos cerca de la novedad. Como es natural.

domingo, 17 de marzo de 2019

No reniegues de la tristeza cuando llega cargada de razones. Sólo hace su papel. Despídela con alegría cuando la veas marchar.

viernes, 15 de marzo de 2019

Nunca estoy solo, me tira de la manga el niño que fui. A todas horas.

jueves, 14 de marzo de 2019

miércoles, 13 de marzo de 2019

Si Dios existiera, se habría arrepenido o tal vez viviría en la clandestinidad, más solo que nunca.

martes, 12 de marzo de 2019

¿No hay en el cerebro una neurona que les indique a algunos cuándo han de callarse? Hablar mucho nunca ha significado tener razón. Una sola, por favor: la neurona piadosa.