sábado, 19 de septiembre de 2015

Quién no ha soñado que cruzaba el Atlántico para llegar a la cocina sano y salvo.

viernes, 18 de septiembre de 2015

El mundo cabe, con todos sus peligros y sus sueños, entre las cuatro paredes de una pequeña habitación.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Dejar de ver el mar será el aviso. La vida, entonces, montoncitos de arena que los seres que amé removerán cuando se duerman y sueñen.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El poema. Guárdalo en el bolsillo como una llave extraviada. Ya encontrarás la puerta que le dé su sentido.

martes, 15 de septiembre de 2015

lunes, 14 de septiembre de 2015

domingo, 13 de septiembre de 2015

El paso del tiempo nos deja ver el rostro de la verdad. La confusión y la ceguera eran cosa nuestra

sábado, 12 de septiembre de 2015

Ni siquiera la corrupción que anida bajo la máscara de la belleza alcanza a destruirla.

viernes, 11 de septiembre de 2015

La vida es una caminata que la mayoría de los hombres debe hacer a cuerpo limpio.

jueves, 10 de septiembre de 2015

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Toda la vida pulsando el aire con la intención de reproducir la música que suena en mi cabeza.

martes, 8 de septiembre de 2015

El más ferviente deseo de ofrecer consuelo es inútil cuando el alma del otro se abisma en el dolor.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Despierto, no puedo dejar de sentirme como un tigre en una zanja de cemento. Demasiado profunda para que pueda escapar de un salto. No comprendo la euforia de los que me contemplan desde arriba.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Tesoros. Qué fácil era regresar al paraíso, recuperar los únicos tesoros que merece la pena señalar con una equis en el mapa: la huerta, el mar, la lluvia en los helechos y el oro del silencio a media noche, frente a la luna llena, del que nacen todavía, muy tenues, las voces más amadas, las mejores canciones.

sábado, 5 de septiembre de 2015

viernes, 4 de septiembre de 2015

jueves, 3 de septiembre de 2015

Como hojas de otoño, han caído a mis pies. 65. A cholón. Podía no escribir más, puesto que esas pocas palabras contienen un relato de mil páginas, o quizá mil relatos sin un final definido, pero voy a celebrar el día rellenando este párrafo con algunas cosas que contribuyen a colmar, y quizá a contradecir, los nubarrones de sombra que a veces se ciernen sobre el corazón de un hombre solo. Una buena amiga me lo repetía a menudo: eres un tipo con suerte. Hoy, sin que sirva de precedente, voy a darle la razón: tengo a mano la música de Mozart, un puñado de fotos que me hablan desde todos los rincones de la casa, algunas cicatrices serias en el cuerpo e innumerables en el alma (las mismas que cualquier hombre común), un flexo antiguo de película de cine negro que ilumina los rasgos indecisos de mi letra, la dulce enfermedad del mar como un pitido en el pecho, insomnio intermitente, la costumbre de caminar hasta casi acariciar el horizonte, miedo a raudales, nostalgia y un cierto sentimiento de inadaptación general que no siempre es amarga, la melodía un poco torpe de docenas de poemas –que no llegan a ver la luz– en la punta de los dedos, unos cuantos amigos que no siempre están cerca, varias alergias físicas y alguna metafísica que por lo general se manifiesta cuando la tarde languidece y renacen las sombras, demasiados libros para tanta ignorancia, la voz de mi padre y su aliento silencioso cerquita de mi oído izquierdo, una pitillera de cartón fabricada con mis propias manos y un lindo cenicero marroquí, recuerdos dolorosos que riego con paciencia para que no se mustien, cuatro palabras indecisas que me sostienen en la oscuridad (niebla, silencio, belleza, desnudez; o estas otras, más apretadas, más carnales: luz, piel, sed, mar), un ejército de personajes sin destino en los pasadizos de la imaginación, desarrapados y confusos como si fueran humanos, varios olores inolvidables en las manos y ningún vestigio de rencor en el corazón, una planta en la terraza que es el espíritu vivo de mi padre, ansiedad –también, también la del bolero–, una huerta en la memoria, artrosis, una incapacidad radical para entender la intolerancia, varias carpetas llenas de perplejidad y garabatos sin rumbo, una risa a flor de piel incluso en el corazón de la desgracia, cansancio, una necesidad perentoria de que me toquen, música hasta debajo de las uñas, fobia por fortuna incurable a la solemnidad, un trenecito de madera y flores secas en un jarrón de vidrio, un unicornio, varios sueños recurrentes (vivo en el mar desde los quince años sin tocar nunca tierra; soy carpintero y construyo mi casa a lo largo de toda la vida, la construyo en el aire; me oigo llamar por un nombre que no recuerdo), una invencible propensión al enamoramiento y algunos nombres grabados a fuego en los meandros más escondidos de las venas, ruidos extraños dentro de la cabeza, muchas horas de silencio, dudas para subastar a la baja en el mercado, una tenacidad siempre tambaleante, una hija en cuya mirada encuentro mi camino, una piel que se deshace como un pétalo aunque no la rocen y arde como la paja si lo hacen, miopía, deseo, ganas de huir una vez por semana, imágenes borrosas, frío, una lupa para espiar los sueños, una casa en la memoria a la que no he llegado nunca, la raíz de una esperanza enredada con mimo entre los dedos de mi mano izquierda, no se vaya a quebrar. A estas alturas del partido, no vamos a cambiar la apuesta: impar y rojo.


miércoles, 2 de septiembre de 2015

martes, 1 de septiembre de 2015

La semilla de lo misterioso germina en lo cotidiano, aunque sólo lo percibamos de tarde en tarde.

lunes, 31 de agosto de 2015

El sol se despereza para mí solo y el cuerpo, agradecido, absorbe la vida sobre la tierra húmeda. Contra toda lógica. Una zancada tras otra.

domingo, 30 de agosto de 2015

Lo que descorazona en la vida de la gran ciudad es la sensación, no siempre consciente, de que el cielo no existe.

sábado, 29 de agosto de 2015

Hay recuerdos que, removidos por casualidad, se resquebrajan y sangran. Otros, fértiles, brotan como tallos en los surcos de mis manos.

viernes, 28 de agosto de 2015

Supe que no hay contradicción cuando entendí que la belleza duele.

jueves, 27 de agosto de 2015

miércoles, 26 de agosto de 2015

La angustia, imperturbable, me mira con la fijeza de una gata. Le hablo en voz baja: “acércate, compañerita, toma tu cuenco de leche y tus galletas, roe el esqueleto de este fraile, ahí, ahí, en las vértebras del cuello, donde a ti más te gusta, donde a mí más me duele”.

martes, 25 de agosto de 2015

La violencia que estalla aquí y allá pone en ridículo todos los sistemas filosóficos que el hombre ha levantado a lo largo de los siglos. Como si hubiera que empezar de nuevo en cada caso el aprendizaje de la civilización.

lunes, 24 de agosto de 2015

Algunas palabras se extravían en el aire sin llegar a cumplir su vocación de llovizna.

domingo, 23 de agosto de 2015

Nada de lo que obstruye el camino es el camino. Ni la noche, ni el pánico, ni la herida de la tierra abriéndose en dos hacia el abismo detienen el curso de la vida. Nada puede limitarla, nada debe atarnos a la piedra que una mano vengativa, antes o después, arrojará a las aguas turbias del pantano.

sábado, 22 de agosto de 2015

No ha sido fácil la batalla que ni se gana ni se pierde nunca. Vivir no era otra cosa: caminar sin rendirse ante la sombra. Ahora déjate ir, como se deja el agua. Al final está el mar, esa casa en la orilla de tus sueños.

viernes, 21 de agosto de 2015

He pasado la noche en la ciudad de mis sueños. La luz de las buhardillas, desorientada por la niebla, dirige mis pasos hacia la orilla del último arrabal, donde me espera el alba del olvido, la media luz donde lo pierdo todo: el asombro de estar vivo bajo las estrellas, una razón para quedarme, el nombre del hotel, la silueta del cuerpo que vine presintiendo a través de los años y mi viejo secreto.

jueves, 20 de agosto de 2015

miércoles, 19 de agosto de 2015

Sentarse frente al miedo con los ojos abiertos. Reconocerlo. Escuchar con atención lo que tenga que decirnos, entender de dónde viene. Invitarle luego con naturalidad a que nos acompañe en el viaje.

martes, 18 de agosto de 2015

lunes, 17 de agosto de 2015

Lo que cuesta levantarse cuando la primera mirada que le tendemos al mundo nace convencida de que la niebla sigue ahí, cegando las salidas. Hasta que cumple, un día más, su ambición de disiparse.

domingo, 16 de agosto de 2015

Las huellas que dejaron en la arena los pasos del niño que fui permanecen imborrables en una islita de mi corazón.

sábado, 15 de agosto de 2015

En algún momento dormiré durante el día y permaneceré despierto durante la noche. Hay más luz.

viernes, 14 de agosto de 2015

La necesidad de demostrar a cada paso que se es inteligente, ¿es inteligente?

jueves, 13 de agosto de 2015

El dolor comienza con la vida. Con mano invisible y tenacidad de artesano, esculpe desde el primer día –la tersura de la piel de los niños es el primer espejismo– los surcos que configuran el rostro de los hombres. La felicidad, por el contrario, es un ave fugaz: se construye, se encuentra, se imagina o se evapora. Es cosa nuestra. Más inconstante, asoma de vez en cuando, se oculta tras la niebla, no deja huellas. Por eso cuesta reconocerla.

miércoles, 12 de agosto de 2015

El gato de la rebelión maúlla entre las sábanas para que la conciencia no se rinda ni siquiera cuando duerme.

martes, 11 de agosto de 2015

Me he acercado al espejo, una vez más, con el presentimiento de encontrar la mirada sarcástica del enemigo que me persigue desde que era un niño. Hace ya tiempo que ninguno de los dos rehuimos el encuentro.

lunes, 10 de agosto de 2015

En esta era bastante cómica de la comunicación, mientras los figurantes exhiben sus miserias, la multitud aplaude.

domingo, 9 de agosto de 2015

El rencor es un castigo que se inflige quien no es capaz de extirparlo de su conciencia.

sábado, 8 de agosto de 2015

Pasa cerca de mi puerta la que ha de devolverme lo que se fue llevando día a día. Pareciera que he aprendido la lección y no hace falta preguntarle nada: este era el cuento. Qué fácil será reconocer la calma de los rostros, ponerle nombre a las voces, que escucharé más nítidas que nunca. Como si no me hubieran sido arrebatadas.

viernes, 7 de agosto de 2015

Te interesan las personas una a una, enfrentadas a sí mismas. Solas.

jueves, 6 de agosto de 2015

La soledad es una casa en la montaña. Hace muchísimo frío, pero le entra el rumor de la vida en cada rayo de sol que picotea en la ventana.

miércoles, 5 de agosto de 2015

martes, 4 de agosto de 2015

En el desamparo, el alma se encarga de barrer la casa y retirar los escombros.

lunes, 3 de agosto de 2015

Mientras tú casi te pierdes en el sueño, yo te cuido la luz de la mañana.

domingo, 2 de agosto de 2015

La inteligencia es utilizada demasiadas veces como arma para confundir, engañar y aprovecharse de los inocentes.

sábado, 1 de agosto de 2015

La primera señal me la da el aire. Ya sé quién eres cuando suena el timbre.