domingo, 9 de octubre de 2022

En cada paso que damos eludimos el riesgo de una zanja de arenas movedizas, la sucia viscosidad de la ciénaga. Casi nunca somos conscientes del peligro. El abismo está ahí, seduciéndonos, tirando de nosotros, cercándonos como un fuego tenaz. La conciencia plena de esa realidad cotidiana hace más hermosa la voluntad de ser, más admirable la alegría, más verdadera la delicadeza de la danza. El baile de la vida.