Cuadernos de Ulpiano Ros

lunes, 5 de octubre de 2015

Una virtud innegable de la soledad: no se le endosa a nadie.
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La lámpara y la mesa

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Un fuego breve

Un fuego breve




  • (sin título)
    O NENO Quen fora o neno que baixa a costa en bicicleta co mundo todo a tremelicar na súa ollada, a gaivota que paira no ar coma nun xogo, a ...
  • (sin título)
    En medio de los escombros, un poema a la intemperie: la mano limpia de una muñeca rota como pidiendo auxilio.
  • (sin título)
    Siempre que miro estás ahí ―casi no estás―, como la estela de un vuelo que el resto de las cosas no ha sabido percibir.
  • (sin título)
    Al odio no hace falta sacarle punta.
  • (sin título)
    Qué libres, a veces, las palabras. Cualquier mañana, sin venir a cuento, se echan a volar, se ocultan y bailan en las olas como pañuelos a l...
  • (sin título)
    Sabes que alguien huye cuando el miedo le culebrea en la mirada.
  • (sin título)
    Cuando alguien se lamenta de que está solo, todavía no sabe de qué está hablando.
  • (sin título)
    El poeta también recupera el aliento cuando el poema respira.
  • (sin título)
    Puedes equivocarte ―lo harás algunas veces todavía―, pero no te enredes en la culpa.
  • (sin título)
    Todo el mundo que cree en algo desconfía de quienes no lo hacen. A nadie le extraña una cosa tan rara.
Tema Sencillo. Imágenes del tema: gaffera. Con la tecnología de Blogger.