La
mayoría de las cosas que nos empeñamos en conservar acaban siendo
un lastre.
sábado, 30 de abril de 2016
viernes, 29 de abril de 2016
jueves, 28 de abril de 2016
miércoles, 27 de abril de 2016
Quien
no descubre la belleza cuando es un niño, quien no siente esa
confusión hecha de asombro, de terror y de deseo, no la descubrirá
nunca. Estará libre, eso sí, de la condena que la belleza acarrea:
la añoranza perpetua, la búsqueda de la repetición de un instante
contra cuya memoria no puede nada el transcurso del tiempo.
martes, 26 de abril de 2016
lunes, 25 de abril de 2016
domingo, 24 de abril de 2016
sábado, 23 de abril de 2016
miércoles, 20 de abril de 2016
lunes, 18 de abril de 2016
domingo, 17 de abril de 2016
sábado, 16 de abril de 2016
viernes, 15 de abril de 2016
Oyó
la voz del padre frente al mar. “Déjate ganar por el misterio de lo
que ves. En esta música se mece toda la sabiduría que cabe en el
alma del mundo. Si la tuya vence la cómoda nostalgia de las cosas
seguras y se abre a la noche, se nutrirá de la verdad que en este
momento viene hasta nosotros con las olas. Si no sientes entonces
todo el pánico y toda la belleza de la vida, jamás llegarás a
comprender el viaje que los hombres han de realizar, el origen de sus
tristezas, sus esperanzas, la fertilidad de su silencio y la nobleza
de sus actos principales: el amor y la muerte. Dos derramamientos
casi estériles que también, a menudo, se confunden. Si prestas
atención y no vuelves la cara, tendrás el privilegio de contemplar
el lado oculto de las cosas. Esta soledad inabarcable estremece para
siempre a quien sabe sobreponerse a la incomprensión inicial. Es lo
que sucede en las pausas de la música, un desvelo que protege de la
abulia, el olvido y la indiferencia. Abre tu corazón al milagro de
la fecundidad, celebra la llegada del frío a la médula de tus
huesos porque te permitirá, en las horas de amargura que antes o
después te alcanzarán, quebrar la fragilidad de los límites y
sonreír ante el riesgo cierto de la muerte, rememorar el canto de
todo lo que un hombre está obligado a aprender para llevar una vida
digna de ese nombre, acorde con este misterio cuyo vigor destruye,
cuya belleza duele”.
jueves, 14 de abril de 2016
miércoles, 13 de abril de 2016
martes, 12 de abril de 2016
lunes, 11 de abril de 2016
domingo, 10 de abril de 2016
La
experiencia enseña que no conviene hacer juicios apresurados. Las
cosas no son lo que parecen. Lo más importante, muchas veces, es lo
que no se ve, lo que se dice a nadie, lo que la propia conciencia va
desvelándose a sí misma con asombro. Con la seguridad de que
llegaremos al final sin alcanzar a decirlo todo.
sábado, 9 de abril de 2016
viernes, 8 de abril de 2016
jueves, 7 de abril de 2016
miércoles, 6 de abril de 2016
domingo, 3 de abril de 2016
viernes, 1 de abril de 2016
miércoles, 30 de marzo de 2016
Aunque
parezca mentira, uno puede acostumbrarse a contemplar las cosas con
una mirada que no le pertenece, caminar con la sensación de haber
sido suplantado. Lo único propio que permanece es justamente esa
conciencia de la usurpación. Ese que acude, cada vez más
silencioso, a cumplir los compromisos del otro, lo hace ya con
naturalidad, de tal manera que desde fuera nadie percibe la
diferencia.
domingo, 27 de marzo de 2016
sábado, 26 de marzo de 2016
viernes, 25 de marzo de 2016
jueves, 24 de marzo de 2016
martes, 22 de marzo de 2016
Hay
momentos que parecen no tener final: el calor del verano, las noches
de insomnio, el silencio misterioso de las montañas, aquel dolor que
estuvo a punto de aniquilarnos, esta alegría inesperada. Por eso nos
queda siempre una sensación de pérdida cuando las cosas dejan de
interesarnos o cuando partimos de un lugar donde sentimos, con todo
el cuerpo, que la felicidad era posible.
lunes, 21 de marzo de 2016
domingo, 20 de marzo de 2016
miércoles, 16 de marzo de 2016
He
matado, con un golpe involuntario de la uña, un insecto que andaba
incordiando en la pantalla del ordenador. Quizá buscaba su acomodo
en el mundo, como cada uno de nosotros. No diré que he sentido
culpabilidad. Pero sí una cierta sensación de abismo: el relámpago
de la fragilidad que esconde toda forma de vida. La muerte es también
así para los hombres. Un dedo que de pronto nos aplasta.
lunes, 14 de marzo de 2016
sábado, 12 de marzo de 2016
Tal
vez sea esa la palabra clave: desasimiento. Las almas que lo padecen
se reconocen allá donde se encuentran, sin necesidad de
explicaciones, con el temblor certero de una sola mirada. Permanecer
en la realidad año tras año, minuto a minuto, con esa sensación de
que la tierra se mueve bajo los pies o puede el cuerpo desarmarse en
cualquier momento y desaparecer como el agua por una alcantarilla.
Tampoco es fácil el esfuerzo de no someter a los demás, que de nada
son culpables, a afrontar el vértigo de ese abismo, a hacerse cargo
de esa inconsistencia. Bastante tiene cada uno con lo suyo. Pero hay
en esta manera de sentir el mundo una capacidad casi inhumana de
percepción de las cosas fundamentales, el dolor y la alegría. La
plenitud que de vez en cuando se alcanza es inenarrable. Quisiera uno
demorarse en eso, como también prefiere beber el acíbar con plena
conciencia, sin escurrir el bulto, porque también en el dolor late
la vida. Y nada aman esas almas más que la vida.
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