Los solitarios defienden sus hábitos con uñas y dientes porque les hacen falta para llenar los huecos.
lunes, 19 de octubre de 2020
domingo, 18 de octubre de 2020
jueves, 15 de octubre de 2020
miércoles, 14 de octubre de 2020
martes, 13 de octubre de 2020
lunes, 12 de octubre de 2020
domingo, 11 de octubre de 2020
viernes, 9 de octubre de 2020
miércoles, 7 de octubre de 2020
lunes, 5 de octubre de 2020
domingo, 4 de octubre de 2020
sábado, 3 de octubre de 2020
viernes, 2 de octubre de 2020
miércoles, 30 de septiembre de 2020
domingo, 27 de septiembre de 2020
sábado, 26 de septiembre de 2020
viernes, 25 de septiembre de 2020
jueves, 24 de septiembre de 2020
miércoles, 23 de septiembre de 2020
No hay forma de eludir, noche tras noche, la amenaza sutil de los lobos en la niebla. Quién no escucha de vez en cuando los aullidos. Con más frecuencia en estos tiempos. Su más vieja virtud, más allá de la astucia, es la paciencia: esperan el momento en que bajamos la guardia, escudriñan nuestra debilidad con su mirada de acero. Anidan, tal vez, en lo más hondo de nuestras almas porque las saben desvalidas. A veces guardan silencio, pero sabemos que permanecen al acecho del primer síntoma de desánimo. Reaparecen de pronto en una revuelta del camino. En algún momento hay que hacerles frente, sostenerles la mirada. Cualquier herramienta es válida: el recuerdo tenaz de una tarde feliz cerca del mar, una esperanza frágil como la llama de una vela junto a la ventana, la decisión íntima —sin necesidad de esgrimir una razón— de resistir. Una vez más. Una más.