Cuadernos de Ulpiano Ros
jueves, 20 de septiembre de 2018
Alimentó la pasión
, porque era un halago, sin llegar a involucrarse. Cuando quiso aproximarse al fuego sólo quedaba una mísera brasa bajo las cenizas, el estertor de una pincelada que se extingue. Belleza sin aliento.
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