El poeta también recupera el aliento cuando el poema respira.
Al odio no hace falta sacarle punta.
Todo el mundo que cree en algo desconfía de quienes no lo hacen. A nadie le extraña una cosa tan rara.
Sentarse a un lado del camino a conversar con las piedras. Sólo en ellas se graba la voz más íntima del viento.