lunes, 17 de mayo de 2021

No había nadie, bajo la niebla translúcida, en el camino por el que sales a correr. A lo lejos, una pequeña nube viajaba desorientada y sola. Nada se oía salvo la prudencia valiente de tus pasos en la grava. El corazón y el silencio. No había nadie pero nadie estaba solo bajo la fragilidad de una luz como aquella.